martes, 17 de febrero de 2015

La cita





La cita

 
Parados frente a frente estamos,
Tú vistes de blanco, yo de negro.
Así, como el agua y aceite somos.
Vamos, no seamos ceremonieros.

Leer libros pareciera ser suficiente.
¿En verdad crees entender a la gente?
Tu psicología barata y tus trucos sin aderezar
son cosas que me apenan y empiezan a preocupar.

Por todos los medios te esfuerzas en ser atractivo.
¿Crees acaso que puedo dejarlo pasar desapercibido?
Sigue intentándolo, me da absolutamente lo mismo.
¿Cuándo te des cuenta de ello caerás en un abismo?

Te quejas de mis bostezos y cambios de conversación.
Entonces, ¿cuál debería ser mi maldita reacción?
No puse tanto esfuerzo en arreglarme y prepararme
para soportar tu autobiografía intolerable.

“El amor no puede explicarse, solo se puede sentir”
La verdad es que no estoy sintiendo nada por ti.
Tengo poco tiempo, así que evítate, en serio,
la pena de tener que hablar de ese modo.

“En realidad soy un tipo sensible pero masculino”.
Ah, perfecto. Me cuestiono quién te preguntó.
Sentados frente a frente estamos,
¿qué es lo que esperas de nosotros?

Tratas inútilmente de encontrar algo en común.
No eres un espejo, no quieras parecerte a mí.
Miro hacia abajo…a tus zapatos les falta betún.
Creo que va siendo la hora… taxi para mí.

¿Habrá alguna manera de que me intereses?
Tal vez… preocuparte más por mí que por ti.
Yo también quiero ser feliz y sonreír.
Pero espero que tú prendas la llama por mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario