martes, 17 de febrero de 2015

Fractales


Fractales

Fractales. Siempre fractales.
En mi vida, en mis dulces horas.
En mi sueño, en mis estertores.
En mi muerte, amiga liberadora.

Fractales. Siempre fractales.
Conoces personas, haces compañeros.
Transitas los caminos, saltamontes.
Siempre te relacionas, con o sin reniegos.

Nada es eterno, deberías haberlo aprendido.
Los senderos se separan, ¡hasta luego, amigo!
A veces, con palabras duras y ásperas.
Los fractales son iguales a distintas escalas.

La vida, un milagro que racionalizamos.
La muerte, un hecho natural que condenamos.
Mientras unos nacen, otros se despiden.
De forma cíclica, los fractales se repiten.

Mismos fractales, distintas y diferentes vidas.
Porque son iguales con sus subjetividades extraídas.
Las formas lógicas no necesitan ejemplos,
son solo nuestras mentes quienes no tienen resuellos.

Fractales. Siempre fractales.
En el día a día, en la jornada trabajada.
En la cama, donde yazgo adormilada.
Parece que no hubiese bemoles.

Autosemejanza en la vida, en los seres humanos.
Sistemas de funciones iteradas o aleatorios.
Nosotros buscamos un algoritmo de escape
examinando en nuestra manga diferentes naipes.

Y, si no piensas en ello, la vida es hermosa.
Experiencias distintas, sólidas o borrosas.
Porque vivir es en sí mismo un fenómeno.
Los fractales solo entienden la forma de su diseño.   


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