miércoles, 25 de febrero de 2015

Celos



Nunca toleré bien las excusas,
por más que siempre la supe dar.
Son una molestia, son dolorosas.
De nada sirven, incapaces de ayudar.


Cuando la ilusión del mundo gira,
me pierdo y lo observo con la mirada ida.
Pienso que es el destino haberte conocido,
si lo piensas así, verás que todo tiene sentido.



Me subo al mismo colectivo todos los días.
Solo para verte, siempre a la misma hora.
Mientras, pienso si tu corazón me abrirías.
No pienso rendirme, soy toda una conquistadora.

Aunque me encuentro con tanta inseguridad,
piso fuerte el campo de juego con serenidad.
Si hay algo que sé de mí misma con convicción,
es que “rendirse” y “yo” no tiene combinación.




Porque mis ojos verdosos brillan al verte…
Las esmeraldas del monstruo de mi corazón
se encienden e inflaman con fuerza, tenerte
es la tarea a la que me dedico con total pasión.

Porque hay algo que de pequeña aprendí:
un mundo que no haga lo que quiero
de ninguna manera debería existir.
Todo. Eso es lo que quiero. También a ti.



Si este sueño mío no ve la luz…
Si este amor mío no ve la luz…
Solo seguiré soñando por siempre,
forzándote a sonreír siempre al verme.



Un mundo que no haga lo que quiero,
me aburre, no es algo que sea para mí.
No necesito algo así, algo tan chapucero.
Por eso, de ese mundo voy a prescindir. 



Porque yo lo quiero todo. También a ti.
No hay excusa, no te alejarás de mí.
Mis celos son mi principal guía,
Mío serás sin importar qué algún día.



Porque vine al mundo para poseerlo.

Las verdes esmeraldas brillan con fuerza…

El monstruo de mis celos se descontrola.

TODO. TODO. TODO QUIERO.


martes, 24 de febrero de 2015

Personajes



Personajes




Como siempre, despertar a las seis.
El maldito despertador quiero destrozar.
Sin embargo, el pobre no tiene la culpa
de que contigo hoy me tenga que cruzar.


En la facultad te olvidaste un cuaderno.
Lo tomé y corrí tras de ti como el viento.
De camino, del suelo recogí tu billetera caída.
¿Tanto esfuerzo para un “gracias” con la mirada ida?


Me invitaste una bebida en el buffet, eso está mejor.
Para mejorar las cosas, te robo papas fritas con un tenedor.
¿¡Cómo que tu billetera está vacía!? Maldición…
Al final terminé pagando todo yo, corazón.


Saboreo mi refresco y me disgusto porque advierto
que la chica de aquella mesa logró captar tu atención.
Estoy a tu lado, ¡estoy justo aquí! De ira casi reviento.
¿Qué crees que estás haciendo? ¿Lo haces por diversión?


No farolees mucho conmigo, no siempre estaré aquí.
Algún día puede que alguien me aleje de ti.
Me pregunto si eres capaz de procesar eso.
¡Tu actitud tan simplona es lo que te hace molesto!


Te lo hago notar, te sonrojas y sueltas una risa nerviosa.
No, no tienes que decirme nada, no estoy celosa.
De aquí en más, solo trátame como la mujer más preciada.
Aquí vamos otra vez… ¿Lo haces a propósito? ¿Eres idiota?


Te lo advierto: no estoy atada. No soy un perro guardián.
Cuando me marche, ya nada me va a importar.
Ruega o llora todo lo que quieras, no me va a interesar.
Te lo hago notar, ¿acaso te acabas de acobardar?


Mírame hasta que llegue ese momento.
Cuando ocurra, puede que llores. ¿Crees que no?
Poner esa cara no te hará lucir bien.
Tendrás mucho de qué arrepentirte también.


Tu actitud tan despistada me molesta, me hiciste enfadar.
Es triste ver cómo te volviste a acobardar.
Aún si tratas de ponerme excusas ahora, no me van a importar.
El problema es que te amo, pero es una historia que no te quiero contar.


Pero, ¿sabes? Yo tomo en cuenta todo.
Y por muy despistado que seas, lo sabes.
¿Me crees si te digo que ambos roleamos personajes?
Ya me he percatado. Me río. Yo soy agradecida por todo.

Timidez



Timidez



“Incluso tú puedes escribir buenos poemas”
Ambos nos reímos ante tus palabras.
Fue un momento cándido que en las tramas
de mi corazón rápidamente soltó anclas.

Esa tarde me acompañaste a casa,
ya que era tarde y el camino estaba oscuro.
¡Qué vergüenza! Reía como tonta mientras avanzaba
Tu presencia borra mis dolores, aún el más puro.

Desempolvé viejos libros de astronomía de mi abuelo.
También compré otro par barato camino a la facultad.
Me contaste que para ti es una pasión mirar el cielo.
Tal vez así, de charlar más contigo, tenga la oportunidad.

Siempre me hago la misma pregunta de forma recurrente.
Una y otra vez busco la respuesta en mi mente.
¿Desde cuándo fue que tras de ti fue corriendo?
¿Desde cuándo mis sentimientos fueron in crescendo?  

Una tarde me invitaste a ver las estrellas en tu casa.
Tenías un enorme telescopio frente a tu ventana.
¡Qué aprieto! De esos aparatos no había visto ni la carcaza.
Mucho hablamos de ellos pero… ¿Cómo salir de la maraña?

Estamos pasando un buen momento juntos, lo sé.
Te miro y aduzco que conmigo la estás pasando bien.
Y yo… incómoda, sonrío falsamente porque, con desazón…
Por mucho que quise… no pude abrirte mi corazón.

El sábado, mientras compraba ropa, te vi en el centro.
Pretendí no notarte e hice como si no me fuera a importar.
Ibas cargando las bolsas de una hermosa chica. Por dentro…
sentí que mi estómago y mi pecho iban a explotar.

La vi cada vez más seguido a tu lado, casi todos los días.
Me encuentro casi rendida ante ella, no puedo competir.
Me alejé un poco de ti… pero tú, cabeza dura, llamarme debías.
Ante tu voz y tu preocupación, mi corazón se volvió a derretir.

“¿Qué es lo que quieres hacer?”  pregunta mi corazón.
Eso es obvio, voy a salir corriendo tras de ti sin razón.
Lo sé muy dentro de mi ser… más tú no lo sabrás.
No ahora, por lo menos, tal vez en otra oportunidad.

Una vez pasamos una tarde juntos, los tres.
Ella me miraba mal y desdeñaba mi presencia.
Es hermosa: de rubio cabello, azules ojos y blanca tez.
Me intimida su belleza, creo que necesito más confidencia.

Me invitaste a cenar a tu casa, solo estábamos los dos.
Te pido, por favor, que si esta noche me confieso…
No te asustes. Escúchame. Sostenme, pues voy a llorar.
La presión de los sentimientos en mi pecho voy a liberar.